Egipto, un país de colores

EGIPTO, UN PAIS DE COLORES

En este relato voy a tratar de explicar cuales fueron mis experiencias así como las intensas sensaciones vividas en este fantástico país que es Egipto, y que tuvimos la grandísima suerte de visitar el pasado mes de noviembre de 2005.

Para empezar, decir que Egipto es un país al que hay que ir con otra mentalidad… hemos de dejar a un lado nuestras ideas preconcebidas de nuestra acomodada sociedad e intentar entender y apreciarlo como lo que fue y lo que es hoy en día, un país con un legado cultural fascinante.

DIA 1

Nuestra llegada no podía ser mejor, después de sobrevolar todo el mediterráneo, (Menorca, Cerdeña, Sicilia y Creta,), nuestro avión entra en territorio egipcio por el oeste de Alejandría… el espectáculo desde el aire es mágico. El sol se está poniendo y el color rojo inunda las dunas del desierto, un inmenso desierto que nos acompañaba desde que entramos por el mediterráneo hasta nuestro destino, Luxor.

Antes de aterrizar sobrevolamos las montañas del valle de los Reyes y entramos en la franja verde del río Nilo, sinceramente no podíamos haber llegado en mejor hora. Cuando el avión aterrizó se acababa de poner el sol y el cielo tenía un color rojo eléctrico absolutamente fascinante.

Veo los primero letreros en árabe en el edificio terminal, si, efectivamente, estamos en el sur de Egipto y sorprendentemente con una temperatura muy fresca.

Tras la recogida del equipaje nos acompañan a nuestra motonave asignada. De camino al paseo marítimo de Luxor ya es de noche y no se aprecia demasiado el paisaje exterior, sin embargo al llegar al puerto empezamos a ver todos los barcos atracados. Nuestra primera impresión del barco fue muy buena… tal como habíamos visto en internet, un hall muy lujoso y unas habitaciones bastante amplias.

Tras dejar las maletas el guía se presenta y nos propone tras la cena, ir a dar un paseo en calesa por las calles de Luxor. Como estábamos deseosos de empezar a ver cosas, nos apuntamos.

Durante la cena conocimos a los que sin saberlo en aquel momento iban a ser nuestro ‘regalo’ más preciado que nos íbamos a traer de Egipto. Nuestros ya amigos, Silvia e Iñigo. Y con los que compartimos grandes momentos cargados de emoción, y grandes dosis de risas que nunca olvidaremos.

El paseo en calesa, deciros que fue una toma de contacto increible… en el sentido de que por primera vez se nos presentaba la realidad de Egipto frente a nosotros. Pasamos por los mercados, por las calles y plazas y nos paramos en un café a tomar el típico té egipcio así como probamos la famosa ‘pipa’.

Los mercados a las 09.30 de la noche estaban abarrotados de gente, muchos puestos de comida, especias, telas. Cuando los niños nos veían en las calesas muchos se acercaban y te decían ‘welcome’… realmente cuando lo pienso me emociona la amabilidad de aquella gente.

DIA 2

Nos esperaba un día duro… Templos de Luxor y Karnak, valle de los Reyes, Templo de Hatshepsut, colosos de Memnón.

Nos levantamos a las 04.00 de la mañana, mientras cruzamos en barca a la otra ribera del Nilo está amaneciendo, globos estáticos inundan el cielo con tonalidades anaranjadas y rojas, hace frio y vemos por primera vez de día el Nilo en toda su magnitud. Que grande !!! y que primer amanecer más mágico.

Cuando llegamos al Valle de los Reyes ya ha salido el sol y las montañas tienen un color rojizo difícil de explicar, el cielo es de un azul intenso, la emoción me embarga el cuerpo. Esos colores son indescriptibles.

En el valle de los Reyes visitamos las tumbas de Ramses VI, Ramses IX y Tutmosis III, en la de Tutmosis III no nos habían avisado que casi había que hacer escalada para entrar en la tumba ya que se sube una escalera casi vertical impresionante… luego merece la pena.

Las tumbas del Valle de los Reyes están escavadas en las montañas y cuando entras en ellas empiezan a abrirse salas inmensas llenas de jeroglíficos y pinturas en muchos casos con los colores muy bien conservados, uno empieza a ser consciente de las maravillas de aquella cultura, no hay ni un pequeño trozo de pared que no esté pintado con sus correspondientes jeroglíficos.

Al acabar la visita quise ir por mi cuenta a visitar la tumba de Tutankamón (no incluida en la visita guiada) y más cara que la propia entrada al valle de los Reyes.

Sinceramente deciros que aunque el guía nos había dicho que era una tumba pequeña y que no valía la pena entrar… yo no me podía ir del Valle de los Reyes sin visitarla.

Me fui a la taquilla, pagué mi entrada y con mi super guía me dirijo en solitario a la entrada de la tumba de Tutankamón… para mi sorpresa en el momento en que entro no veo a nadie ni entrando ni saliendo… en fin… me adentro. Atravieso una primera sala, y la emoción me empieza a embargar al darme cuenta que estaba solo… sigo adelante y la cámara funeraria se abre ante mi. Las paredes completamente pintadas de dorado y en el centro el sarcófago con la momia de Tutankamón en su interior. Se me pone un nudo en la garganta y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. La sensación de encontrarme sólo en aquel lugar ha sido una de las experiencias más intensas que viví en todo el viaje.

Salgo de la tumba emocionado y contentísimo de haber entrado.

Tras la visita al Valle de los Reyes, vamos a visitar los dos colosos de Memnón… interesante pero están bastante deteriorados… pero como todo en Egipto te tienes que transportar en el tiempo e imaginártelos en todo su esplendor. Posteriormente nos dirigimos al templo de la Reina Hatshepsut. La vista del templo desde lo lejos y mientras te aproximas ya refleja la grandiosidad del mismo. El templo está en la falta de una montaña rocosa del Valle de los Reyes y está muy bien conservado.

Es muy interesante saber la historia de esta Reina y de cómo llegó a ser faraón de Egipto, hay varios grabados en las paredes del templo muy significativos referente a esto. Las vistas panorámicas desde lo alto del templo son grandiosas, por un lado se ve la zona verde fértil del Nilo y por el otro el desierto y las montañas en donde está enclavado el templo.

Sigue la visita en este completísimo día y cruzando nuevamente a la ribera occidental del río, visitamos los famosos templos de Luxor y Karnak.

Los dos son muy impresionantes, pero a mí personalmente me encantó Karnak, la sala hipóstila es alucinante, el grosor y los grabados de las columnas. También el paseo de los carneros que se supone que une ambos templos todavía por excavar. Una cosa que me sorprendió mucho con respecto a estos dos templos es que están ubicados en pleno centro de Luxor (antigua Tebas), con los coches y todo el bullicio de la ciudad junto a ellos.

Volvemos al barco y comienza la travesía por el Nilo rumbo a Esna, el paisaje a ambos lados del rio es precioso, grandes palmerales mezclados con zonas verdes y muy fértiles y más allá siempre el desierto con sus montañas.

Se pone el sol mientras navegamos y una vez más quedamos fascinados por los colores del cielo.

La llegada a Esna es por la tarde-noche e impresiona bastante ver todos los barcos esperando turno para pasar la esclusa. El guía nos dijo que nuestro barco la pasaría de madrugada, y así fue, pero desafortunadamente no lo pudimos ver ya que la pasó antes de la hora prevista y nos pilló durmiendo.

Al despertar vemos que nuevamente estamos navegando.

DIA 3

Debido a que nuestro barco pasó la esclusa muy tarde, nuestro próximo destino Edfú se retrasa hasta casi medio día, lo cual nos permite disfrutar toda la mañana de la piscina del barco mientras navegamos. La verdad es que lo agradecemos ya que el día anterior había sido muy intenso pero también agotador.

Llegamos a Edfú y nos dirigimos en Calesa hasta el templo. La vista al llegar es grandiosa ya que el templo está muy bien conservado y la entrada llama mucho la atención.

Este templo no es tan antiguo como los que habíamos visitado en Luxor y Karnak que pertenecían al ‘antiguo Egipto’ y al no estar en pleno centro de la ciudad de Edfú parece más majestuoso.

El templo de Edfú esta dedicado al Dios Horus, con forma de halcón, imagen que preside la entrada al templo. Según nos comentaron, el templo de Edfú es de los pocos que se conserva prácticamente en su totalidad, tanto el exterior como el interior, de ahí su importancia entre otras cosas. Ciertamente te haces una idea más real de como eran los templos egipcios.

Al salir del templo ya nos están esperando nuevamente las calesas que nos llevan de regreso al barco.

Seguimos la navegación y llegamos por la tarde-noche al templo de Kom-Ombo. Hace bastante fresco y la visita es nocturna. El templo está completamente iluminado en lo alto de una colina y la vista ya desde el barco es preciosa.

Nos preparamos para el frío y empezamos la visita. Llama la atención las columnas de la entrada al templo y se pueden apreciar claramente detalles de influencia greco-romana.

Este templo como el de Edfú es de un periodo más tardío y su estado de conservación no es tan bueno como el de Edfú.

El dios del Templo de Kom Ombo era Sobek, con forma de Cocodrilo. Se cree que fue divinizado porque los cocodrilos abundaban en esta zona del Nilo. La capilla de Hathor en muy buen estado, posee dos pequeñas salas con momias de cocodrilos.

La luz artificial hace que los grabados de las paredes resalten mucho y se vean muy bien los relieves.

Al salir del templo hay un paseo muy agradable con terrazas y tiendas, donde como siempre el regateo está a la orden del día. También muchos niños se te acercan pidiendo un euro a cambio de unas pulseritas, llaveros, etc. Es importante no ponerse nervioso ya que se te pegan y no se van… si no se va a comprar nada simplemente decir que no todas las veces que sean necesarias y ya está, sin nervios.

Mucha gente aprovechó la ocasión para comprarse la famosa ‘chilaba’ ya que esa misma noche teníamos ‘la fiesta de la chilaba’ en el barco.

Al llegar al barco, el guía nos sorprende comunicando que a las 2.30 de la madrugada nos llamarían para salir de excursión a Abu Simbel.

Eso suponía dormir como mucho 2 o 3 horas y luego 4 horas de carretera hacia Abu Simbel desde Aswan para llegar allí a las 06.00 de la mañana con la salida del sol.

Referente a la fiesta de la chilaba, decir que lo que a priori iba a ser una fiesta un tanto ‘turística’ por no decir otra cosa… , al final nos lo pasamos muy bien. Todos los pasajeros se ‘disfrazan’ de egipcio, algunos con más gracia que otros… todo hay que decirlo, y se organiza una fiesta con juegos y música egipcia.

No nos fuimos a dormir tarde porque como he comentado a las 2.30 h teníamos que estar preparados para la salida.

DIA 4

Cuando salimos del barco ya estábamos atracados en Aswan después de haber navegado unas 6 horas desde Kom Ombo. Nos dirigimos al autocar provistos de nuestras almohadas y con bastante sueño en el cuerpo. El trayecto se realiza en un convoy militar escoltando toda la ‘flotilla’ de autocares y furgonetas que ese día iban a Abu Simbel.

Había la posibilidad de hacer la excursión en avión, pero a parte de ser excesivamente cara, nos atrajo más la idea de hacerla en autocar ya que suponía atravesar el desierto del sur del Egipto y ver el amanecer sobre el desierto.

A la hora prevista sale el convoy rumbo a la frontera sur de Egipto con Sudán. Evidentemente no logro dormir ni un minuto ya que no me puedo permitirme el lujo de perderme el amanecer.

A las 2 horas de trayecto empiezo a ver como el negro intenso del horizonte se empieza a romper, yo, ya preparado con la cámara de video y la de fotos para inmortalizar el momento.

La salida del sol fue preciosa ya que a medida que el cielo se iba tornando azul, empiezo a darme cuenta del desierto en el que estoy inmerso. Un infinito mar de dunas y rocas de color amarillo anaranjado que en el momento en que salió el sol se transformó en un rojo intenso, casi irreal.

Después de 4 horas llegamos a Abu Simbel y el lago Nasser se abre como un mar delante de nosotros. Tenemos la suerte de ser de los primeros autocares en llegar y hay muy poca gente.

Como acaba de salir el sol, la imagen de los templos es realmente mágica, ya que tenemos el sol a nuestras espaldas mirando de frente a las estatuas y el color de la piedra es fascinante. La visión del templo de Abu Simbel es muy emocionante y difícil de explicar ya que la grandiosidad del mismo sólo es comparable a la sensación que experimenté unos días después con las pirámides en el Cairo.

La historia de los dos templos, el de Abu Simbel, con los cuatro colosos de Ramses II, y el de Nefertari es muy interesante puesto que con la construcción del lago Nasser fueron desmontados y trasladados a su emplazamiento actual en una obra faraónica, nunca mejor dicho.

La conservación de los templos es muy buena puesto que hasta el año de su descubrimiento, 1815, se encontraban completamente enterrados en la arena.

Tras casi 2 horas de visita iniciamos el regreso a Aswan, disfrutando ya con la luz del día del paisaje del desierto.

Al llegar al barco, tiempo para comer y poco más puesto que por la tarde otra excursión nos estaba esperando, la visita a la presa de Aswan y al obelisco inacabado en la cantera de granito.

Después de reponer fuerzas, salimos a ver la famosa presa de Aswan. Lo más bonito desde mi punto de vista es la panorámica del lago Nasser a un lado de la presa y el Nilo en el otro. Desde que se construyó la presa, las crecidas y desbordamientos del Nilo se han controlado.

Posteriormente nos dirigimos a la cantera de granito rojo a ver el obelisco inacabado. Este obelisco, entre otras cosas, ha servido para saber que técnicas utilizaban los antiguos egipcios cuando trabajaban la piedra y construían estos monumentos de dimensiones colosales. El obelisco se dejó inacabado porque mientras lo estaban tallando se fracturó la piedra de granito.

Antes de regresar al barco, nos paramos en una fábrica de elaboración de papiros y nos explican el proceso completo. Resulta bastante interesante ya que la técnica que se usa actualmente viene a ser la misma que utilizaban en el antiguo Egipto.

Esta noche era la última noche que todo el grupo iba a estar junto ya que al día siguiente la mayoría de gente tomaba diferentes destinos, unos se iban a El Cairo, otros seguían 3 días más en el barco y nosotros que nos íbamos Hurghada en la costa del mar rojo para posteriormente ir a el Cairo.

DIA 5

Antes de despedirnos del crucero, nos quedaba por realizar un paseo en ‘faluca’, típicas embarcaciones a vela que navegan por el Nilo y una visita a un poblado Nubio en el sur de Aswan.

Con la faluca dimos la vuelta a la famosa ‘isla elefantina’ y posteriormente subimos a un barco a motor mas pequeño para dirigirnos al poblado nubio.

El paisaje hasta llegar al poblado es mágico, es una zona del río Nilo protegida ya que la vegetación es exuberante mezclándose los tonos verdes con los amarillos y anaranjados de las dunas de arena y el azul de cielo.

Mientras estás navegando desde las orillas del río (muy cercanas al barco) empiezas a ver niños que vienen nadando a interceptar nuestra embarcación. Al lograr amarrarse de cualquier manera a los laterales del barco, empiezan a cantar lo que saben para conseguir algún regalillo por parte de los turistas. Evidentemente ante tal espectáculo no pudimos evitar continuar repartiendo todas nuestras ‘cosillas’ que habíamos traído de España con este propósito… Jose… eres un fenómeno…

Desembarcamos y nos estaban esperando una hilera de dromedarios que nos iban a llevar hasta el poblado. El paseo montados en el dromedario fue muy agradable y nuevamente las vistas indescriptibles, a nuestra izquierda el río Nilo y a nuestra derecha las dunas anaranjadas del desierto.

En el poblado visitamos una escuela, en donde aprovechamos para acabar de repartir mas ‘cosillas’, vimos las casas de los Nubios, vimos como viven y nos paseamos por el pueblo.

Yo aproveché para hacerme un tatuaje (no permanente) en el brazo izquierdorepresentando el ojo del dios Horus.

Al volver al sitio en el que teníamos que coger la barca para regresar a Aswan, nos dieron la posibilidad de bañarnos en el río. Hay que decir que en esta zona sur de Egipto el río Nilo está muy limpio… por lo menos en el poblado nubio…

Evidentemente aunque no hacia calor, no podía irme de aquel lugar sin bañarme en el río Nilo. Fue una experiencia inolvidable, el agua estaba fresca y transparente y cuando me bañaba me venía a la memoria la importantísima historia de este grandioso río, así como el sentimiento de pensar que esas aguas venían de recorrer media África. Me sentí privilegiado por ese momento, junto a una increíble sensación de bienestar y emoción al mismo tiempo.

Al volver al barco para comer, nos quedaban un par de horas para abandonar el crucero. Nuestra primera parte del viaje estaba a punto de concluir y comenzábamos una nueva etapa llenos de ilusión por todo lo que nos podía deparar el mar rojo y posteriormente el gran Cairo.

A primera hora de la tarde dejamos el barco y nos trasladamos a un hotel que estaba situado en la isla elefantina. Las vistas de la ciudad de Aswan desde la torre del hotel eran preciosas. La suerte estuvo de nuestro lado ya que nuestro hotel, como cortesía, nos ofreció llevarnos en barca a pasar la tarde hasta el hotel ‘Old Cataract’ ya que la piscina del nuestro estaba en reformas. Tuvimos la oportunidad de bañarnos en la piscina y disfrutar de una preciosa terraza en uno de los mejores hoteles de Egipto, famoso en el mundo entero ya que en él estuvo alojada la escritora Agatha Christie cuando escribió su novela ‘muerte en el Nilo’.

El atardecer que vimos desde el mirador del ‘Old Cataract’ es el más bonito y espectacular que he visto hasta el día de hoy. La paz y la tranquilidad que se respiraba encima de aquella roca viendo como desaparecía el sol por detrás del Nilo, nos envolvió en una atmósfera mágica de sensaciones.

Por la noche quedamos con nuestros amigos para ir al mercado de Aswan, ya que sabíamos que las mejores especias de todo Egipto se podían adquirir en esta ciudad.

En el mercado se respiraba un ambiente muy diverso, todo tipo de productos estaban en los puestos, especias, telas, pipas, papiros, plata y oro, y muchas tiendecillas con recuerdos de Egipto. Básicamente nos centramos en las tiendas de especias, dejando el resto de compras para días posteriores en el bazar de Kan al Kalili en el Cairo. Gracias a nuestra querida Silvia, experta en el arte del regateo… todo sea dicho… conseguimos las mejores especias al mejor precio.

Al salir del mercado acompañamos a nuestros amigos al barco ya que ellos continuaban el crucero y nosotros salíamos por la mañana rumbo a Hurghada. Con cierta pena nos despedimos pero con la ilusión de que nos íbamos a encontrar nuevamente en 4 días en el Cairo para hacer la visita juntos.

DIA 6

Muy temprano ya estábamos en la carretera ya que nos esperaba mucho camino por delante. Primero desde Aswan hasta Luxor (lo que habíamos hecho en el crucero) y posteriormente de Luxor hasta Hurghada.

El viaje fue un poco largo pero en ningún caso se hizo pesado ya que como siempre la magia del paisaje me dejaba hipnotizado.

El tramo de Luxor a Hurghada se hace atravesando el desierto oriental, un desierto completamente diferente a los que habíamos visto en el sur de Egipto. Éste era rocoso y con grandes montañas y desfiladeros que las atravesaban.

Llegamos a Hurghada por la noche y el cansancio de estar todo el día en carretera se apoderó de nosotros. La temperatura bastante más fresca que en Aswan.

DIA 7

Este fue un día de ‘descanso relativo’, primero visitamos la playa del hotel y las instalaciones y posteriormente cogimos un taxi con la intención de ir al puerto de Hurghada para contratar para el día siguiente una excursión de snorkel. Acabamos en el aeropuerto… no digo más… los problemas para hacerse entender fueron impresionantes, ya que las personas que hablan inglés conocen palabras muy especificas y concretas. Al final logramos llegar al puerto después de recorrer todo Hurghada y de ir de un lado para otro con el taxi.

De vuelta al hotel aprovechamos el resto del día para descansar y tomar el sol en la playa y en las bonitas piscinas que había en el complejo. Este día también nos fuimos a descansar pronto ya que teníamos que levantarnos temprano para hacer la excursión en barco a las islas Giftun.

DIA 8

Amanece un día precioso y tras desayunar nos dirigimos a la pasarela de madera que había en la playa en donde nos estaba esperando el barco que nos llevaría de excursión. Nosotros, aprovisionados con nuestras mascaras, tubos, aletas y deseosos de ver que maravillas nos revelaría el mar rojo.

La excursión consistía en 2 paradas para hacer inmersión y snorkel en sitios específicos donde había arrecifes de coral, comida a bordo, desembarco en las paradisíacas islas Giftun para disfrutar una hora de playa virgen y vuelta al hotel por la tarde… nos aguardaba otro fabuloso día por delante.

Las Islas Giftun son unas pequeñas islas situadas en un parque marítimo protegido entre la costa occidental del mar rojo y la península del Sinaí.

Al llegar a las islas el color del mar se transforma de un azul intenso a un verde turquesa y las islas sobresalen como si fueran un desierto de arena sobre el mar. El espectáculo es fascinante.

Nos tiramos al agua con nuestro súper equipo completo ‘comansi’… y bajo nuestros pies la sensación de vacío es total… parece como si no hubiera agua debido a la transparencia tan impresionante que hay. Seguimos al guía y nos lleva a zonas en donde los corales están al alcance de nuestras manos. Muchos tipos de corales y peces de colores irreales, como pintados por un niño pequeño… amarillos, verdes, azules con rayas, en fin, todo un mundo de especies marinas con sus más diversas formas y colores.

Salimos del agua encantados y con ganas de ir al segundo punto de inmersión.

El segundo punto fue si cabe más impresionante que el primero ya que se trataba de una zona de torres verticales de corales, como si fueran columnas, que subían desde el fondo marino situado a 20 metros de profundidad casi hasta la superficie.

En esta zona vimos peces de mayor tamaño, incluso la gente que hacía submarinismo con botellas vieron un tiburón de casi 2 metros. Nosotros disfrutamos del espectáculo de los corales y la gran variedad de peces que pudimos contemplar.

Después de la comida a bordo, nos dejaron por espacio de una hora en una playa virgen donde pudimos relajarnos y bañarnos en esas bellas y cristalinas aguas turquesas.

Al volver como no podía ser de otra manera, otra puesta de sol en frente de nosotros, esta vez sobre el mar rojo desaparecía un gran sol rojo. Fue una puesta de sol preciosa y un regalo estupendo para finalizar el día tan mágico que habíamos pasado.

Después de cenar nos fuimos a dormir ya que estábamos agotados y por la mañananos esperaba nuevamente un día duro, Hurgada-El Cairo, casi 500 kilómetros por carretera.

DIA 9

Dejamos nuestra estancia en el mar rojo y nos dirigimos en convoy al que sería nuestro destino final, el Cairo. Teníamos por delante un largo día de traslado pero nuevamente con una gran ilusión, conocer esta inmensa ciudad que es el Cairo con sus pirámides incluidas, como no, y re-encontrarnos con nuestros amigos Silvia e Iñigo.

El trayecto se hizo bastante largo y llegamos a el Cairo por la noche, la entrada en la ciudad es caótica, el trafico es impresionante y el ambiente muy diferente a todo lo que habíamos vivido en días anteriores.

Tras dejar las maletas en el hotel, fuimos a cenar a un restaurante en frente del hotel que nos habían recomendado. Comimos ‘kebab’ que en árabe es ‘carne’, para nuestra sorpresa no tenía nada que ver con lo que conocíamos nosotros pero estaba buenísimo.

Tras la cena tuvimos la primera toma de contacto real con el Cairo, nos paseamos por las calles próximas a nuestro hotel y quedamos sorprendidos del ambiente que se respiraba, todo tipo de tiendas desde las más modernas hasta las más viejas. Eso era en esencia el Cairo, una ciudad abierta a la modernidad pero que conservaba al mismo tiempo esa magia de tiempos pasados.

DIA 10

Hoy nos esperaba un día muy especial, íbamos a ver las pirámides… por fin… pero la mayor sorpresa es que cuando vino la furgoneta a recogernos en su interior estaban Silvia e Iñigo que habían cambiado el día de visita a las pirámides para poder hacerlo con nosotros. Que ilusión nos hizo el re-encuentro.

Tardamos cerca de media hora en llegar, y de repente las vimos aparecer por la ventanilla de la furgoneta. La primera sensación que tuve fue de asombro, no podía dar crédito a la inmensidad de aquellas moles de piedra.

Cuando bajamos de la furgoneta ya pudimos verlas en todo su esplendor y realmente es difícil explicar la sensación experimentada.

Aunque habíamos visto infinidad de documentales sobre las pirámides nunca te imaginas lo grandiosas que son hasta que te encuentras frente a frente. Basta decir que la gran pirámide de Keops tiene unos lados de 230 metros de base cada uno.

Primero visitamos la gran pirámide de Keops, luego la de Kefren en la que tuvimos la oportunidad de entrar. La pirámide de Kefren es un poco más pequeña de la de Keops pero como está situada en una zona más elevada de la meseta de Gizá parece que fuera más grande que la de Keops.

La entrada es muy estrecha y hay que ir agachado a través de unos 50 metros de corredores por el interior de la pirámide. Al acabar el largo pasillo, se entra en la sala funeraria justo en el centro geométrico de la pirámide.

El aire está enrarecido y la temperatura es muy alta en el interior. Pensar que tienes sobre la cabeza millones de toneladas de piedras no deja de ser algo muy impresionante. A diferencia de las tumbas en el valle de los Reyes, dentro de la pirámide de Kefrén no hay ningún tipo de grabado en la piedra, ni siquiera en la cámara funeraria.

Posteriormente fuimos a un mirador en donde se ven todas las pirámides de Gizá y desde donde se pueden sacar unas fotos estupendas. Incluso se ven a lo lejos las pirámides de Sakara y Datshur, que ese mismo día por la tarde íbamos a ir a visitar.

Después fuimos a ver la esfinge que esta muy cerca de las pirámides. La vista de las pirámides de fondo con la esfinge en primer plano es sorprendente y realmente mágica.

Saliendo del recinto de las pirámides y tras la visita de rigor a una fabrica de perfumes próxima acababa nuestra visita guiada.

Decidimos los cuatro coger un taxi y dirigirnos a Datshur y Sakara para ver la pirámide roja, la combada y la escalonada o de Zoser.

Estas pirámides están situadas a unos 25 kilómetros de el Cairo y el camino hasta llegar es muy bonito ya que tan pronto sales de la ciudad los palmerales que hay junto a la carretera son fascinantes.

Primero fuimos a Datshur… por motivos logísticos… y visitamos la pirámide roja.

Personalmente esta pirámide me impresionó mucho ya que a parte de ser la segunda pirámide más grande de Egipto (después de Keops), tuvimos la suerte de verla prácticamente en solitario, muy diferente a la avalancha de gente que había en las pirámides de Gizá. La pirámide se encuentra en medio del desierto y ello le confiere un aspecto mágico. La piedra es más oscura, de ahí el nombre de pirámide roja.

La pirámide combada la tuvimos que ver desde lejos ya que nuestro ‘super taxi’ no podía ir por la carretera de acceso.

Dejando Datshur fuimos a Sakara a ver la pirámide escalonada, también llamada pirámide de Zoser. Esta pirámide es más pequeña pero es muy bonita. Como su nombre indica tiene forma escalonada y parece que fue la primera pirámide construida en Egipto, sirviendo como ‘prototipo’ de las pirámides de Gizá.

Después de una comida a media tarde en un restaurante junto al Nilo , cerca del hotel de Silvia e Iñigo y descansar un rato en el hotel, se nos ocurrió ir por la noche a ver el mercado de Kan al Kalili, que aunque al día siguiente teníamos programado ir a hacer las compras, las ganas de seguir viendo cosas pudieron más que el cansancio que llevábamos en el cuerpo, y es que solo nos quedaba un día y medio para acabar el viaje !!, no podíamos quedarnos en el hotel.

Cuando llegamos al mercado era un poco tarde pero la mayoría de tiendas todavía estaban abiertas. Nos hicimos una idea del tipo de cosas que se podían adquirir, básicamente figuritas de faraones, pirámides, especias, pipas de fumar, telas, collares, papiros, frutos secos, plata y oro.

En nuestro recorrido hicimos una parada en el café ‘El Fishawi’, donde tomamos el típico té con menta egipcio. El café está en pleno centro del bazar y el ambiente que lo rodea es de lo más colorido y concurrido.

Sólo nos quedaba un día en el Cairo y nuestro propósito era ver el museo de antigüedades egipcias, la ciudadela ,el cairo islámico con sus mezquitas y acabar en el bazar para hacer las compras.

DIA 11

Llegamos al museo a primera hora, antes de que lo abran pero las colas para entrar ya son impresionantes. Tras dejar las mochilas con las cámaras nos adentramos en el museo. Una primera impresión es que hay tantas cosas que no sabes por donde empezar. Nosotros seguimos las salas según los números de las mismas hasta que llegamos en el primer piso a la sala del Tesoro de Tutankamón.

Es deslumbrante e impactante sobretodo después de haber tenido la oportunidad de entrar en la tumba en el valle de los reyes donde todavía reposa la momia real.

Tras ver el tesoro, fuimos a ver la sala de las momias reales (no incluida en la entrada del museo…), pero sin duda valió la pena.

En esta sala te encuentras frente a frente con las momias de los faraones más importantes, entre ellos la del todopoderoso Ramses II. Después de haber visto todos los templos y monumentos erigidos por el, encontrártelo de frente es muy impactante.

Al salir del museo nos dirigimos a la ciudadela, antigua residencia de los soberanos de Egipto, amurallada y situada en la parte alta de la ciudad. En la Ciudadela visitamos las mezquitas de Mohamed Alí (replica de la mezquita de Santa Sofía de Estambul) y la mezquita de Nasir Mohamed.

Las vistas de el Cairo desde la ciudadela son grandiosas, aunque la contaminación ambiental enturbia un poco la atmósfera.

En la ciudadela conocimos a un estudiante de español y que nos quiso acompañar el resto del día ofreciéndose a enseñarnos los sitios que queríamos visitar.

Nos aconsejó ir a ver las mezquitas del Sultan Hasan y de al Rifé, esta última nos impacto de gran manera ya que su interior es completamente de alabastro.

Después de ‘comer’ a media tarde ya nos dirigimos al mercado de Kan al Kalili para tener tiempo de hacer las compras, en la entrada al mercado hay una gran plaza con dos mezquitas preciosas, la de al Azhar y la de al Hussein, a esa hora ya estaban iluminadas y quedamos sorprendidos por la belleza de las mismas.

Después de habernos recorrido el mercado entero y haber regateado durante horas y hacer una nueva parada en el café Fishawi para reponer fuerzas, era hora de volver al hotel ya que al día siguiente teníamos que madrugar para dirigirnos al aeropuerto y despedirnos definitivamente de Egipto.

DIA 12

Con gran pena, a las 06.30 de la mañana estábamos preparados en el hall de nuestro hotel ya que nos tenía que venir a recoger el autocar que nos llevaría al aeropuerto internacional de el Cairo.

Mientras iba en el autocar no podía dejar de pensar los maravillosos momentos vividos en Egipto, sus colores, sus olores, sus gentes y su riqueza cultural y humana.

Todo esto ya lo he incorporado a mi vida y me quedará para siempre en el recuerdo.

Dedico este relato a Silvia, Iñigo y Jose por haber tenido la suerte de experimentar junto a vosotros las intensas sensaciones vividas en este bello país que es Egipto.

fin

Antonio Caubet

Diciembre de 2005

RELATO Y FOTOS PUBLICADAS EN INTERNET EN:

http://www.topofertas.com/modules.php?name=coppermine&file=thumbnails&album=search&search=Tony+y+Jose

DIARIO DEL VIAJE

http://www.topofertas.com/modules.php?name=Journal&file=display&jid=104


CONTINUA EN :

Egipto, un país de colores (parte II)

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